La modalidad tradicional para los cursos de fotografía es la presencial. Se trata probablemente de la mejor forma de aprender, puesto que se puede estar en contacto directo con los profesionales para poder consultar, y recibir consejos y críticas. Es por esto que, si bien los cursos en línea ganan cada vez una mayor cantidad de adeptos, esta metodología continúa todavía en vigencia.

Ventajas y desventajas

La ventaja principal de los cursos presenciales de fotografía es la posibilidad de que el profesor pueda ver cómo cada uno de los estudiantes lleva adelante su trabajo, y sigue los consejos que se introducen durante la formación. La observación directa de la práctica permite al docente hacer correcciones más certeras y específicas, o sugerencias personalizadas que solo pueden surgir a partir de la interacción directa con el alumno.

Además, las clases presenciales suelen ser más versátiles porque pueden adecuarse de diferentes maneras a los intereses de cada grupo en particular. De acuerdo a la especialidad del o de los fotógrafos profesionales a cargo del curso, los estudiantes pueden aprender los pormenores de técnicas específicas a partir de conocer su experiencia de trabajo.

La desventaja fundamental de este enfoque es obviamente la necesidad de concurrir a clases en lugares y horarios determinados. Por cuestiones de disponibilidad de tiempo libre, muchas personas se ven imposibilidad de acceder a estas opciones y se vuelcan hacia las modalidades a distancia o en línea. Otro inconveniente habitual es el precio, dado que generalmente los cursos tradicionales son más costos, por la necesidad de dedicación especial de los docentes, así como también porque deben dictarse a grupos reducidos.

Conclusiones

La mejor modalidad de aprendizaje está determinada por las necesidades del interesado. Es bueno recordar la evolución tecnológica no ha terminado con los cursos presenciales, que son la fuente fundamental en la formación de muchos fotógrafos.