La toma de fotografías panorámicas gana cada vez mayor cantidad de adeptos. Esta técnica consiste en la superposición de distintas imágenes del mismo entorno, capturadas una junto a la otra de forma tal de representar un retrato continuo del paisaje. Combinar esta sucesión de imágenes permite conformar una composición más amplia que la que podría obtenerse utilizando incluso lentes de gran angular.

El origen de la técnica

Inicialmente, las panorámicas eran fotografías extremadamente complejas y engorrosas de obtener. Esto se debía a la necesidad de dedicar mucho tiempo de trabajo a recortar y componer distintas fotografías. La manipulación del papel fotográfico implicaba un arduo proceso de prueba y error mediante el cual era difícil lograr los resultados deseados.

La técnica en la actualidad

El desarrollo del software de las cámaras digitales ha facilitado enormemente el proceso de tomar fotografías panorámicas. Tanto las cámaras semi profesionales como las profesionales asisten a los usuarios para tomar cada foto individual, mostrando el punto correcto de unión con aquella que la antecede. De la misma forma, los teléfonos móviles cuentan con herramientas similares, o al menos con aplicaciones destinadas a la edición, superposición y pegado de imágenes diferentes, de forma tal de crear una imagen panorámica a partir de otras capturadas previamente.

Defectos en la composición

Una consecuencia indeseada de las funciones “panorama” de una gran cantidad de cámaras y dispositivos móviles que toman fotografías, es el error de paralaje que surge como consecuencia de unir imágenes diferentes. Cada una de estas imágenes es tomada con un ángulo de visión distintos, por lo que la transición a la composición final presenta alteraciones que no son representativas de la escena fotografiada. Como solución a este problema, pueden utilizarse trípodes con la adición de un accesorio especial que rota consistentemente para la toma de imágenes panorámicas sin aberraciones.