La obra de Lewis Hine, subastada en Nueva York

A comienzos del siglo XX todavía no se había acuñado el término “fotoperiodismo”, con el que se designa al trabajo fotográfico con contenido social, político o documental. Sin embargo, existían ya numerosos artistas que se dedicaban a filtrar la realidad y transmitirla simbólicamente por medio de la lente de su cámara. Uno de los fotógrafos más reconocidos de este grupo fue Lewis Hine.

Sociólogo de formación, su interés por el funcionamiento del engranaje social en los Estados Unidos lo llevó a tomar la cámara y a retratar el mundo laboral y las calles de Nueva York. En particular, durante un período caracterizado por grandes olas migratorias, fundamentalmente de origen europeo, Hines estableció en Ellis Island uno de sus lugares favoritos para la producción fotográfica. La vida y pesares de los inmigrantes constituyen una parte sustancial de su trabajo, que logra transmitir fielmente sus emociones, al tiempo que permite conectarse con los sueños y aspiraciones de cada uno de estos individuos.

Otros de sus ámbitos habituales fueron los distritos industriales de la ciudad de Nueva York, donde el surgimiento de una pujante clase obrera a la par del marcado crecimiento económico de los Estados Unidos comenzaría a redefinir el tejido social del país. De su reconocido trabajo, una colección de veinticuatro copias de sus fotos

fueron subastadas en su ciudad natal, las cuales tenían la imagen de otro emblemático fotógrafo, Isador Sy Seidman.

La obra de Hine acercó al público las condiciones de trabajo de las personas menos favorecidas, y en particular, contribuyó a la redacción de las leyes para el control del trabajo infantil, todavía habitual a comienzos del siglo XX. Esta vocación por la promoción de los derechos laborales y sociales, llevó a Hine a ser contratado por distintas publicaciones progresistas de la época, para retratar con su cámara las condiciones de vida precarias a las que estaba sometida gran parte de la población

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